Friday, May 26, 2006

Respuestas 2
La novela de la Generación del 98
En las preguntas teóricas es fundamental que resumas bien tus conocimientos. es mejor una redacción corta, coherente y organizada que una retahíla de autores y obras. Se debe comenzar por una introducción sobre la generación del 98 y seguir con una serie de generalidades sobre sus novelas y a continuación hacer una relación de autores y obras.
Podemos definir la generación del 98, de una manera amplia, como un conjunto de escritores, pensadores, científicos, artistas etc., que se sienten profundamente afectados por la crisis de valores de fines del XIX; y, que creen que la guerra de 1898, y la pérdida de los últimos restos de lo que había sido el imperio español, es un momento adecuado para la regeneración moral, social y cultural del país.La novelistas de esta generación son Unamuno, Baroja, Azorín y Valle-Inclán. Los cuatro suponen una superación del realismo decimonónico bien creando novelas existenciales como Unamuno, experimentando como Azorín o Valle-Inclán o renovando el viejo realismo como Baroja. Unamuno rompe con la novela tradicional en el sentido en que todo ella es desnudo relato. La situación sólo es el pretexto para que se muestre la personalidad de los personajes. Los temas que trata son de carácter filosófico: el destino del hombre, la perduración del hombre concreto, la muerte y la nada como final de la vida, el sentido de ésta, la impotencia de la razón para comprender la vida.Citamos a continuación alguna de sus principales novelas:Amor y pedagogía. La primera novela renovadora de esta generación es una sátira del positivismo científico.Niebla: Una novela existencial, en la que la niebla es el símbolo de la angustia en el que se mueven unos personajes polarizados entre la ficción y la realidad. Es interesante la forma en la que Unamuno plantea la relación entre el escritor y su personaje, Augusto Pérez.En Abel Sánchez a través de Joaquín Montenegro vemos el tema de la envidia en la vida española.El tema de la maternidad espiritual lo trata en La tía Tula, y la angustia que provoca la falta de fe y el deseo de tenerla en San Manuel Bueno. Valle-inclán pasa del impresionismo modernista de las cuatro Sonatas al expresionismo esperpéntico de Tirano Banderas que es una historia caricaturesca y sangrienta de una dictadura americana.La etapa intermedia la constituyen las novelas de la guerra carlista: Los cruzados de la causa, El resplandor de la hoguera, Gerifaltes de antaño. En el conjunto de novelas de El Ruedo Ibérico Valle nos muestra una España infrarreal, estilizada hasta lo grotesco, trasunto de los años de la dictadura de Primo de Rivera en los que Valle escribe esta trilogía compuesta por La Corte de los Milagros, Viva mi dueño y Baza de Espadas. Azorín utiliza la novela como soporte de sus innovaciones literarias desde novelas de la primera etapa como Las confesiones de un pequeño filósofo a las novelas objetivistas de la última como Don Juan o Doña Inés. Las novelas de Baroja se caracterizan por ser el relato biográfico de un personaje central concebido ideológicamente, por lo que tiende a manipular el relato, seleccionando y adaptando los incidentes de manera que se ajusten al tema. Los acontecimientos se suceden en el mismo orden que afectan al héroe, en raras ocasiones un personaje secundario tiene importancia, escaso interés por el amor y las heroínas.Muchas de sus obras están agrupadas en trilogías, unas veces unidas por el tema y otras de manera arbitraria.Entra las más conocidas están: Tierra vasca, La lucha por la vida compuesta por La busca, Mala hierba y Aurora roja, la tetralogía de El mar en la que destaca Las inquietudes de Shanti Andía y una de sus novelas más importantes El árbol de la ciencia, dentro de la trilogía La raza

La novela hispanoamericana a partir de los años sesenta
En los años sesenta se produce la consagración definitiva de la novela hispanoamericana, debido tanto a su calidad intrínseca como a factores extraliterarios, entre los que hay que mencionar el triunfo de la revolución cubana, el desarrollo de la industria española y de la política del libro que intenta recuperar el mercado hispanoamericano que existía en España antes de la guerra, así como las muchas traducciones al inglés, al alemán y al francés de estas novelas y las frecuentes versiones cinematográficas, que alcanzan a un público muy amplio.
En general las grandes líneas del periodo son las siguientes:
a) Preocupación por las estructuras narrativas que exigen un lector activo capaz de organizar la materia del relato: Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
b) Desarrollo de la experimentación lingüística y experimentación con nuevas técnicas y maneras de narrar: Rayuela, de Julio Cortázar
c) Invención de diversos universos de ficción, Comala, en Pedro Páramo, de Juan Rulfo, Macondo en las novelas de Gabriel García Márquez, Santa María en las de Juan Carlos Onetti.
d) Aparición de novelas histórico - sociales, con amplia panorámica de indagación nacional: Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato.
e) Preferencia por los temas existenciales, huida de los aspectos sicológicos de los personajes, profundización en lo mítico: Conversaciones en la Catedral, Mario Vargas Llosa...
La nomina de autores y obras de este periodo es inabarcable pero además de los anteriores es imprescindible citar a otros como a los cubanos José Lezama Lima: Paradiso y Alejo Carpentier: El siglo de las luces, al paraguayo nacionalizado español Augusto Roa Bastos, Hijo de hombre, o al mejicano Carlos Fuentes, La muerte de Artemio Cruz y la ingente figura de Jorge Luis Borges que continuaba publicando: El informe Brodie.
En las últimas décadas del siglo continúan publicando las figuras consagradas, aunque muchos de estos escritores se vieron obligados a marchar al exilio.
En general se escriben novelas menos exigentes para el lector, aparecen diversas novelas sobre la figura del dictador: El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez o Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos y otras de temática subjetiva e intimista cómo El amor en los tiempos del cólera, del premio Nóbel colombiano.

Los movimientos estéticos de vanguardia.
1) Definir lo que son los movimientos de vanguardia
2) los movimientos de vanguardia más importantes, sus características y sus principales representantes
3) La vanguardia europea con la española:
Tras la Primera Guerra Mundial, la situación del arte europeo se caracteriza por una extraordinaria complejidad, se desarrollan los llamados movimientos de vanguardia, que, en algunos países, adquieren un carácter profundamente radical y se comprometen en la transformación o la crítica de la sociedad existente.La profunda crisis de valores del cambio de siglo conduce a un rechazo de la razón por considerarla incapaz para comprender la vida, por ello se da primacía a lo irracional, a lo inconsciente. El arte refleja este irracionalismo rechazando lo figurativo, entusiasmándose por lo moderno, por los nuevos modos de expresión: la fotografía, la tecnología, cine etc. No se buscará la belleza y el feísmo se incorpora como una nueva e importante categoría artística.
Los principales movimientos de vanguardia son los siguientes:
El futurismo: ensalza los mitos y tópicos de la modernidad: la velocidad, las máquinas, la fuerza etc. Llegan a ensalzar la guerra y a propugnar la destrucción de los museos, de las bibliotecas, de todo lo relacionado con el concepto tradicional de arte. Tuvo importancia sobre todo en Italia y su fundador, Marinetti, estuvo muy cercano al fascismo.
El expresionismo: es un movimiento de origen alemán que deforma el mundo visible, como medio de trasmitir al receptor la conciencia trágica de la vida. Expresa la realidad vista desde un yo atormentado. Se caracteriza por sus colores fuertes, un cierto humor negro y una apología de la fealdad. Vasily Kandisky es un pintor representativo de este movimiento Se pueden encontrar elementos expresionistas en los esperpentos de Valle-Inclán y en las primeras obras de Baroja.
El cubismo: se caracteriza por su espíritu de geometría. Los cubistas analizan las formas hasta sus últimas consecuencias, descomponiendo los volúmenes, estudiando sus partes y reduciéndolos a formas geométricas. Picasso y Juan Gris son los nombres más representativos de este movimiento.
El dadaísmo: la primera guerra mundial supuso una crisis tal de valores que los dadaístas consideraban que sólo la protesta, el irracionalismo, la negación absoluta, la anarquía eran las respuestas coherentes a la estupidez del mundo.
El surrealismo: en 1924 el poeta André Breton publicaba en París el Primer Manifiesto del Surrealismo. El nuevo movimiento heredaba de su antecesor, Dadá, la idea de que la razón no es más que un molesto impedimento que obstaculiza el desarrollo de la creatividad.Tomando como punto de partida la obra clave de Sigmund Freud La interpretación de los sueños, llegan a la conclusión de que la única manera de eliminar las ataduras de la razón era propiciar el acceso al subconsciente. Escogieron dos vías para "penetrar" en él, vías que constituyen las dos técnicas surrealistas por excelencia: el automatismo, que consiste, en esencia, en dibujar o escribir sin lógica, moviendo libre e incontroladamente la mano o el pincel y la desorientación reflexiva, procedimiento por medio del cual las imágenes surgidas del subconsciente unen objetos completamente extraños entre sí.
En el ámbito hispánico hay que nombrar dos importantes movimientos estéticos, el ultraísmo y el creacionismo. Algunos de los escritores de la generación del 27 participaron activamente en ellos, otros como Federico García Lorca en Poeta en Nueva York o Vicente Aleixandre en La destrucción o el amor han hecho importantes contribuciones al movimiento surrealista.


Características del Modernismo.
Modernismo es un término general que afecta a todas las artes y que indica una corriente de renovación artística común al arte occidental de principios del siglo XX, al que se conoce como "art nouveau" en Francia y "modern style", en los países anglosajones.
Podemos definirlo como un movimiento artístico que busca el refinamiento en la ornamentación y la fantasía en las formas.
Sus antecedentes están en la estética parnasiana con su búsqueda de un arte aséptico, de "el arte por el arte"; en el decadentismo finisecular que se sitúa al margen de la sociedad, atacando a la burguesía y a su moral hipócrita; y en el simbolismo, que utiliza el símbolo como mecanismo poético fundamental.
El introductor del modernismo en España es el poeta nicaragüense Rubén Darío. En sus obras, "Azul" o "Cantos de vida y esperanza" están presentes todas las características del movimiento: búsqueda de la belleza, desinterés por la dimensión social del arte, sugerencia del símbolo, musicalidad de los versos, correspondencia entre los estados de animo del poeta y el paso de las estaciones sobre la naturaleza.
En España modernismo y generación del 98 son dos movimientos simultáneos que tienen el mismo origen: insatisfacción ante la literatura de la época y búsqueda de un lenguaje nuevo, es la respuesta del artista al mundo burgués en el que vive, mostrando su desprecio por la mercantilización del arte. Son dos formas de reaccionar ante la crisis fin de siglo, el modernismo busca un mundo estético basado en su rebeldía ante los valores burgueses, crean una lengua artística muy elaborada, separada de la lengua habitual y a la que sólo tienen acceso los iniciados, mientras que los hombres del 98, no intentan la construcción de un mundo paralelo, sino que tratan de interpretar el existente, aceptan la realidad tratando de reformarla, para ello intentan una revisión intelectual en busca de la esencia de España, de una España que sin abandonar sus raíces tenga posibilidad de cambio.
Muchos escritores noventayochistas tuvieron su etapa modernista: Antonio Machado, Valle. Inclán etc.

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